La psicología de la cerveza, Neuromarketing

¿El tipo de vaso en el que bebes influye en la cantidad que bebes? Seguramente confirmes que el tipo de vaso del que estas bebiendo no afecta la cantidad que bebes, pero no hagas juicios tan pronto y lee hasta el final. Veamos la psicología de la cerveza, o cómo afecta el tipo de vaso en la velocidad de consumo de bebidas. ¿Me acompañas a descubrirlo?

La psicología de la cerveza, Neurita – Neuromarketing

En la introducción de este artículo te preguntaba si el tipo de vaso en el que bebes influye en la cantidad que bebes. Resulta que esa misma pregunta se la han hecho multitud de investigadores, y en sus estudios muestran que la forma y el tamaño del vaso tienen un mucho que ver con la rapidez con que consumimos cerveza, vino y otras bebidas.

1. La cerveza baja más rápido si el vaso es curvado

Investigadores de la Universidad de Bristol en el Reino Unido sirvieron cerveza en dos tipos de vasos, uno de tubo y otro curvo (con una base estrecha y forma cónica), mientras veía un documental corto y respondía a algunas preguntas. Los participantes no tenían ni idea de que su consumo estaba siendo minuciosamente estudiado.

El resultado de la investigación fue que las personas que tenía un vaso de tubo, sorprendentemente, tardaron un 60% más de tiempo en terminar su cerveza: casi 12 minutos, en comparación con 7 minutos para el grupo del vaso curvo.

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Esta diferencia en velocidad a la hora de beber cerveza, los investigadores la atribuyen a la dificultad de estimar el punto medio en el vaso curvado. En otras palabras, esos bebedores tenían la impresión equivocada de cuán avanzados estaban.

Para confirmar esta premisa los investigadores proporcionaron los vasos medio llenos, y no hubo diferencia en la velocidad de consumo. Además, confirmaron que los que bebía en vaso de tubo eran mucho más precisos al estimar el punto medio lleno.

¿Volverás a creer que el vaso en el que te sirven la cerveza no está relacionada con que consumas más?

2. En bebidas no alcohólicas bebemos rápido sin importar el vaso

Lo de la cerveza ya lo tienes claro, ¿no? Pero, ¿qué ocurre si bebemos un refresco? Los investigadores hallaron que si la bebida era no alcohólica no existía diferencias, es decir se bebía igual de rápido en ambos tipos vasos, con una velocidad similar al del vaso curvado, es decir, la tasa más rápida.

3. Vaso bajo y ancho, alto y estrecho

En cuanto a beber zumo, un estudio de Cornell encontró que se servían y consumían más zumo cuando se utilizaba un vaso bajo y ancho en comparación con un vaso alto y delgado (o de tubo). El efecto fue más pronunciado en los niños, que se sirvieron y bebieron un 74% más de zumo en vaso corto y ancho. En adultos sólo se observó que aumentó su consumo en un 19% independientemente del vaso.

Al igual que con el estudio del vaso curvo/tubo, la causa está en la dificultad para estimar los volúmenes. En este caso, se debe a la “ilusión vertical-horizontal”, una dificultad de nuestro cerebro en fijarse más en la altura que en el ancho de las cosas.

“Al verter en vasos, tendemos a enfocarnos en la altura de la bebida y básicamente ignoramos el ancho. Por eso nos servimos demasiado en vasos anchos, pero pensamos que, en realidad, estamos sirviendo muy poco ” – Brian Wansink, autor del estudio.

En otro estudio realizado en 2016 por científicos franceses e italianos, también se estudió los efectos de los vasos alargados con una bebida alcohólica. En esta investigación encontraron que los consumidores expresaron mayor satisfacción con la cantidad de bebida que les sirvieron cuando se presentó en un vaso de tubo. Esto parece confirmar la idea de Wansink de que tendemos a centrarnos en la altura de la bebida y prestar poca atención al ancho.

4. Los camareros también están engañados

Pero no creas que el sector de la hostelería está al tanto de estos errores de la mente. Incluso los camareros profesionales cometen este error de estimación.

Una variación en el experimento con el zumo encontró que los camareros experimentados a los que se les pidió que sirvieran una medida estándar para una copa, sirvieron un promedio de 27% más en vasos cortos y anchos que en los altos y delgados.

Toma nota del truco, cuando pidas una copa de ese Whisky en las rocas de 25 años , asegúrate de pedirlo en vaso bajo ancho. 😉

Lo que sí se demostró fue que el efecto ancho vs. estrecho afectaba tanto a los zumos como a las copas. Parece probable que también se aplique a la cerveza.

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5. Con el vino, el tamaño importa

A diferencia de la cerveza, los cócteles y los refrescos, el vino generalmente se sirve en un vaso parcialmente lleno. Al dejar espacio sobre el líquida permite oler el aroma del vino, una parte importante de la cata de vinos. Esta práctica también proporciona una oportunidad perfecta para experimentar si el tipo de vaso influye en la rapidez con la que consumimos.

En un bar en Cambridge, Inglaterra, unos investigadores midieron el consumo de alcohol cuando, en diferentes momentos, se cambió el tamaño del vaso a pesar de que la cantidad de vino era la misma. En todas las copas se sirvió 175 ml., mientras que la copa tenía una capacidad de 300 ml. Al cambiar el tamaño de la copa a 375 ml. hizo que los clientes bebieran un 14.4% más de vino.

La razón más probable para que aumentara el consumo es que, al cambiar el tamaño de la copa, se percibiera como menos cantidad de vino. También puede ocurrir que sea más difícil estimar la cantidad de vino cuando gran parte de la copa está vacía, en comparación con el experimento del vaso bajo y ancho.

En este experimento, la cantidad de vino se midió con precisión, pero sería interesante ver como cambiaría el consumo si el propio cliente sirviera la cantidad de vino. Aunque siguiendo el experimento con copas, parece probable que seguramente se servirían un poco más en los vasos más grandes.

6. Estrategia de Neuromarketing para Bares y Restaurantes

Estos estudios son muy interesantes para el sector de la hostelería, los bares y restaurantes suelen estar en una situación difícil en cuanto a las bebidas alcohólicas. Si bien cada establecimiento desea maximizar las ventas, también deben tener cuidado de no fomentar el consumo excesivo hasta el punto de embriaguez.

En mi experiencia, la mayoría de los establecimientos utilizan vasos curvos para servir cerveza. Puede que no haya sido una decisión consciente, pero claramente han elegido el tipo de vaso que favorece un consumo más rápido. Esto no solo aumenta las ventas, sino que también permite la rotación rápida de mesas para esos clientes que planean consumir solo una cerveza, otro factor clave en la rentabilidad.

Los vasos más anchos y bajos también pueden acelerar el consumo de todas las bebidas. Pero los bares y restaurantes deben tener cuidado: mientras que la cerveza y las bebidas no alcohólicas se servirán a la capacidad del vaso, independientemente de la forma, las bebidas alcohólicas que se sirven a mano en ese tipo de vaso pueden provocar un desbordamiento de la bebida.

Para los bares que sirven cerveza en jarra, los vasos más anchos podrían acelerar el consumo y la rotación de la mesa. Otro riesgo es que los clientes pueden consumir más (bueno para las ventas), pero también pueden estar menos satisfechos con la cantidad de de bebida servida (malo para comentarios y fidelización).

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Conclusión

Como consumidores también debemos tener en cuenta estos efectos de la forma del vaso. Si estas tratando de limitar la ingesta de calorías o alcohol, elige  el vaso de tubo para cerveza y para cualquier otro tipo de bebida. Es probable que tanto los vasos curvos como los vasos anchos te hagan subestimar el consumo.

Ahora que ya sabes todo sobre la psicología de la cerveza, o de cómo el tamaño y forma del vaso influye en la cantidad de bebida que tomamos, usa esta información para beber de forma más consciente.

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Por |2019-05-21T14:06:13+00:00mayo 28th, 2019|Neuromarketing|Sin comentarios

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Responsable de Neurita·Psicología & Neuromarketing. Psicóloga Sanitaria, Consultora de Marketing Digital para el sector Sanitario y SEO copywriter.

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